Mercurio

Autor: Enzo De Bernardini

Observación

Mercurio es el planeta mas interior del Sistema Solar. Por tanto, visto desde nuestra posición, la separación angular entre el Sol y Mercurio (elongación, distancia en grados entre ambos cuerpos) nunca supera los 28º. Esto quiere decir que para observar Mercurio siempre se lo deberá buscar inmediatamente después del atardecer o antes del amanecer, siempre que la elongación sea favorable, dado que si es muy pequeña el planeta estará muy cercano al Sol y será muy difícil o imposible encontrarlo. La mayoría de los casos es visible a simple vista.

Con ayuda de un telescopio es posible distinguir la fase del planeta y seguir su evolución con el transcurrir de los días. No hay marcas visibles en la superficie de Mercurio, simplemente se observa un disco brillante que cambia de tamaño y fase durante el tiempo, recién las sondas interplanetarias revelaron su superficie plagada de cráteres de impacto, similares a los presentes en la nuestra Luna. Mercurio no posee satélites que lo orbiten ni una atmósfera que observar.

En ocasiones Mercurio pasa sobre el disco solar, pudiéndose observar sobre la superficie del Sol la figura del planeta a contraluz mientras lo recorre. Este fenómeno se denomina tránsito.

Características

Mercurio presenta una inclinación orbital (con respecto al plano de la eclíptica, el plano de translación de la Tierra) de 7 grados, y la segunda órbita mas excéntrica de los planetas del Sistema Solar, superado solo por Plutón. Esto hace que el planeta sufra severos cambios de temperatura, pasando de los 185 grados Celsius durante las noches hasta los 427 durante el día.

Existe un efecto único en Mercurio: los amaneceres dobles, donde el Sol sale, se detiene, se esconde nuevamente (cerca del punto por donde salió) y luego vuelve a salir para continuar su recorrido por el cielo. Esto se debe a que la velocidad orbital de Mercurio es muy alta (por su cercanía al Sol), y sus días muy largos.

Mercurio

Cuando Mercurio se aproxima al perihelio, un observador (punto naranja) puede ver la salida del Sol por primera vez en el punto 1, cuando la rotación a contra reloj saca al observador de la oscuridad. La gravedad del Sol acelera la velocidad orbital del planeta cuando se acerca el perihelio (2-4), hasta que la velocidad orbital sobrepasa la velocidad de su giro axial (rotación). el observador entra en la oscuridad nuevamente (5), el Sol se pone en el horizonte. Cuando Mercurio pasa el perihelio y se acerca su afelio la velocidad orbital disminuye (6-7), llevando al observador nuevamente al la línea del día y la noche, para observar un nuevo amanecer (8).

La superficie de Mercurio esta plagada de antiguos cráteres, que se superponen entre si. Sin erosión y sin atmósfera los impactos de cuerpos sobre el planeta se mantienen al igual que en nuestra Luna. El planeta posee un campo magnético detectado por la sonda Mariner 10, que representa solo una cincuentava parte del terrestre. Como resultado el intenso viento solar (que lo es mucho mas que en la Tierra) casi no puede ser frenado por la magnetósfera de Mercurio, alcanzando por poca la superficie misma del planeta.

La elevada densidad de Mercurio y la presencia de una magnetósfera (un campo magnético que envuelve al planeta) sugieren que el planeta posee un núcleo de hierro grande y parcialmente fundido. A medida que el planeta recién formado se fue solidificando, la contracción de la corteza provoco la formación de grandes crestas rocosas, denominadas acantilados lobulados.